martes, 7 de febrero de 2012

7-2-2012

Hoy parecía que era un día cualquiera: de vuelta de clase en el metro, sentada escuchando una canción cualquiera, fijándome en los demás: cada uno en su libro, en su diario, caras largas ... cuando ya pensaba que no podía ser más triste, han entrado tres niños pequeños al metro, de no más de 6 años. Parece mentira, pero de repente, nadie leía su libro, nadie dormía, nadie miraba por el cristal: todos estaban mirando a esos pequeños preguntones y curiosos. Todo eran caras sonriendo a estas incansables criaturas. Parecía que ya nada importaba a parte de ver que ocurrencia tenían estos niños. Cuando los niños se han marchado, todos nos sonreíamos entre nosotros, como si hubiéramos visto un pequeño trocito de cielo aquí en la tierra. Gracias a estos niños, por sacarnos de nosotros mismos para darnos un poquito a los demás.
Buen viaje

No hay comentarios:

Publicar un comentario